El cantón

La fertilidad de su suelo hizo que rápidamente fuera poblada por miles de ecuatorianos dispuestos a hacer producir la tierra.

 

Quevedo perteneció políticamente como parroquia al cantón Pujilí, por decreto dado el 22 de septiembre de 1852 en Guayaquil. La primera vez que figura Quevedo en la cartografía nacional fue en el año 1856 en el croquis que se editó en París por el Ing. Sebastián Wisse.


El 6 de octubre de 1860, Gabriel García Moreno mediante decreto supremo creó la provincia de Los Ríos y Quevedo se integró al cantón Vinces. En 1861 mediante este mismo decreto Quevedo nuevamente pasó a ser parte de Pujilí. Pero, el 24 de febrero de 1869, definitivamente se anexa al cantón Vinces por decreto ejecutivo dado en Quito.
Como producto del abandono, marginación y descuidos, cansados de ver que injustamente le daban sus riquezas a otra ciudad, sus pobladores visionarios y movidos por el afán del progreso de su tierra nativa pensaron en formar un nuevo cantón.


Su cantonización


El 7 de Octubre de 1943, un decreto firmado por el Presidente Constitucional de la República, Dr. Carlos Alberto Arroyo del Río, estableció la categoría de cantón para Quevedo, centro agrícola que por su actividad hacía presagiar un futuro de gran valía.


En efecto, Quevedo había nacido como una población preferida para la actividad agropecuaria, siendo el cacao, banano, y las frutas los productos más famosos y extraordinarios por su calidad, los que se han ligado a las condiciones que favorecen la prodigalidad de la naturaleza del cantón, confluyendo con importantes ríos de la zona.


El trazo de carreteras que lo ha relacionado con la Sierra y el resto del Litoral, ha sido decisivo para el engrandecimiento y la actividad económica de la cabera cantonal. La ciudad por su posición geográfica privilegiada ha cumplido una etapa de positivo beneficio para el país entregando divisas provenientes de la exportación de sus productos agrícolas: banano, cacao, palo de balsa, caucho, entre otros.



Origen del nombre Quevedo


Su nombre obedece a que por el año de 1838, el agrimensor Timoteo Quevedo llegó a esta zona rodeadas de vírgenes montañas a realizar mediciones y planos por orden de don José Calixto, quien las había adquirido mediante escritura pública.


Fue en esa ocasión, que el agrimensor Quevedo, no solo que efectuó las mediciones, sino que planificó también el nacimiento de un centro poblado con iglesia, escuela, etc., y con sus colaboradores construyó las primera casitas que servían para el descanso, luego de las labores que les fueron encomendadas, y así nació por primera vez en boca de los pobladores, “el nombre del pueblo de Quevedo”.



El actual Quevedo


En los últimos años, Quevedo ha tenido un acelerado crecimiento poblacional, convirtiéndose entre las primeras ciudades del país. De acuerdo al último censo poblacional, cuenta con 173.575 habitantes (hombres 86.821, mujeres 86.754).


La fertilidad de su suelo hizo que rápidamente fuera poblada por miles de ecuatorianos dispuestos a hacer producir la tierra, y fruto de ese esfuerzo en la actualidad se ha convertido en uno de los principales centros de actividad agropecuaria, comercial y bancaria de la provincia de Los Ríos.


Además posee una variedad de escuelas y colegios lo que le ha permitido convertirse en una ciudad universitaria.


Está ubicada en el paso obligado de importantes vías que convergen hacia otras ciudades del país, además posee sitios turísticos; así como importantes calles, avenidas, iglesias, puentes, parques y otros lugares que embellecen la urbe.


El cantón está integrado además por las parroquias urbanas y rurales. Las urbanas son: San Camilo, Nicolás Infante Díaz, Venus del Río Quevedo, El Guayacán, 24 de Mayo, 7 de Octubre, Viva Alfaro y San Cristóbal. Las rurales: San Carlos, creada el 2 de Julio de 1982.

 

La Esperanza, creada el 8 de mayo de 1996 (celebra el 26 de Mayo). En la actualidad Quevedo se ha convertido en una ciudad eminentemente productiva y comercial.


 




Himno a Quevedo



Que vibrante la voz tierra mía
canta ufana tu egregio pasado
como ofrenda tu noble legado
de justicia, de paz y honor.


Estrofas

Un puñado de hombres valientes
de recónditos lares llegaron
y al poblar tu suelo encontraron
un oasis de luz y verdad.

Les brindaste benigna señora
de tus senos tus frutos mejores
y forjaste con nuestros mayores
un sendero de prosperidad.

Que vibrante la voz tierra mía
canta ufana tu egregio pasado
como ofrenda tu noble legado
de justicia, de paz y honor.

Fértil tierra enclavada en la costa
son tus hijos coraje y pujanza
rebeldía, orgullo y templanza
fortaleza, trabajo y tesón.

Tu pasado glorioso es ejemplo
del Quevedo semilla latente
un recuerdo de honor en la mente
en tu historia un perpetuo blasón.